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La repercusión del Salón anual en la vida artística entrerriana

El pasado 11 de diciembre se inauguró el 52º Salón anual de artistas plásticos de Entre Ríos. Este certamen es uno de los principales espacios de exposición para los artistas de la provincia en un contexto donde no abundan las posibilidades. Lisandro Pierotti, distinguido con el primer premio en grabado, expuso a AIM su visión sobre el concurso.

 

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Por Valentina Bolcatto

 

Vivir del arte en un sistema que privilegia criterios económicos antes que culturales resulta un anhelo complejo de alcanzar. Ser artista demanda un tiempo y un esfuerzo que deben complementarse con otros trabajos, más o menos, cercanos al arte.

Los certámenes, bienales, ferias, subastas, becas, exhibiciones, entre otros espacios de circulación y venta, son los medios empleados por los artistas para permanecer en el circuito creativo.

En Entre Ríos, el 1º Salón de Artistas se instituyó como una adhesión a los actos de celebración por la Revolución de Mayo durante la gobernación de Raúl L. Uranga. Según lo expresado en el catálogo de esa primera edición, la muestra se crea con un núcleo de voluntarios que tiende, de manera desinteresada, a exaltar los valores inquebrantables del espíritu. Este certamen se funda en la idea de visibilizar la creación silenciosa de los autores del terruño a través de una exhibición pública “que sin exigencias perentorias espera la honrada y eficiente labor del artista”. Este documento da cuenta de la colaboración de artistas de trayectoria, tales como: Augusto Nux, Carlos Castellán, Francisco Marini, Gloria Montoya, Juan Carlos Migliavacca, Juana Gitlin, entre tantos otros.

Con el transcurrir de los años, el reglamento, los premios y, claro, los participantes, fueron variando. La búsqueda, la estética y los intereses que predominaron en aquel 1º Salón, inaugurado el 24 de mayo de 1958, difiere de lo que podemos apreciar al día de hoy.

En la edición 2015 del Salón anual de artistas plásticos de Entre Ríos, el ministerio de Cultura y Comunicación resolvió que el primer premio de cada categoría sea de 15 mil pesos y el segundo de 12 mil. De este modo, aquellas obras que lograron ingresar al concurso fueron candidatas a alcanzar dichos montos.

Para quienes conocen los vaivenes de esta profesión y, de todas maneras, intentan vivir de ello, este escenario se convierte en un lugar que además de la posibilidad de adquirir el premio pone en juego otras cuestiones, como son: el ingreso de la obra al patrimonio cultural de la provincia, el reconocimiento ante la mirada del público y la de sus colegas y la oportunidad de aumentar el valor de su producción.

La lista de participantes de la última década deja ver la perseverancia y la conquista de muchos de los artistas que, año tras año, se enfrentan ante un nuevo desafío. Lisandro Pierotti, constante en su inscripción, logró, de manera destacada, obtener 10 premios y menciones en pintura, dibujo y grabado.

Otros artistas como Fabio Moreira, Hugo Mazzarella, Gabriel Calabrese, Eleonora Pagoto, Hector Zucco, Osvaldo López, Josefina Canal Rodríguez o Laura Fonseca, no descienden de cuatro distinciones en los últimos diez años.

Debido al reciente galardón en el 52º Salón con la xilografía sobre alto impacto Control zombi piloto masivo, esta Agencia dialogó con Pierotti sobre su sobresaliente intervención en el certamen y sobre su visión frente al panorama local.

— ¿Cuáles son tus intereses al participar en el Salón anual?

—Participar en el Salón es el corolario de un año de trabajo, donde uno se mide ante sus pares y el juicio de los jurados. Resulta más beneficioso cuando éstos son externos debido a la imparcialidad y a que los veredictos resultan más contundentes. Sería imprescindible contar con un registro donde los jurados den una breve justificación o fundamentación sobre los fallos de los premios y las menciones.

— ¿Consideras que el museo es un espacio para la legitimación de los artistas?

—El museo no se erige como un lugar canónico de legitimación aunque muchos creen que por el hecho de sacar premios o de exponer en ellos se posicionan en el lugar de “artistas” consagrados, intocables, eruditos o poseedores de un decir regional que se debe mantener impoluto. La reciente implementación en el reglamento 2015 de abrir el espacio a los estudiantes me parece un acierto para derrocar esa postura. La legitimación o muestreo de diferentes interpretaciones de la realidad está por fuera y casi siempre en los márgenes, como los dibujos o garabatos fuera de los renglones de las hojas que no se tienen en cuenta porque no se encuentran alineados y prolijos.

“El museo no se erige como un lugar canónico de legitimación…

 

— ¿Consideras que el monto de los premios otorgados en el Salón modifica el valor de tu obra?

—Son solamente premios y precios estipulados como en todos los salones. Me parece adecuado que se hayan equiparado en todas las disciplinas y ajustado sus montos. Me gustaría que también la integren fotografía, arte textil y medios audiovisuales en nuestra provincia. El valor de una obra la dictamina el tiempo, la voluntad y la constancia.

— ¿Crees que existe algún tipo de estética o de representación predominante en los artistas entrerrianos?

—Es difícil establecer un canon de los salones. Prevalece un concepto muy cuidado de la representación, de los montajes y los modos de exponer las obras. Todavía están arraigados valores ultra conservadores como el respeto hacia las técnicas y los posicionamientos estéticos. El ‘a’, ‘b’, ‘c’: el predominio de lo Aceptable, lo bello y lo correcto. A su vez, se pueden leer signos de un entrecruzamiento entre lo tradicional preservador y fórmulas contemporáneas foráneas.

— ¿Cuáles son aquellos elementos de tu obra que han logrado diferenciarte de otros participantes del Salón en los últimos 10 años?

—Fundamentalmente no quedar enmarcado y estigmatizado en una sola disciplina. He obtenido premios y menciones en pintura, dibujo y grabado y aceptaciones en escultura. De las disciplinas del salón sólo no envié a cerámica y lo tengo como un desafío pendiente. La gente se acostumbra a ver un estilo o marca que se hace registrada en cada expositor y eso a muchos les quita la posibilidad de poder expresarse con otros medios. Por sobre todas las cosas me aferro a la perseverancia y la autorreflexión de mis procesos creativos.

Quienes deseen visitar la exposición de la mano de guías especializados pueden asistir al museo de bellas artes “Pedro E. Martínez”: Buenos Aires 355 de Paraná, de martes a viernes a partir de las 19.

[*] Valentina Bolcatto, técnica en Pintura y tesinista de la licenciatura en Artes Visuales. Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).

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